Reporte desde el Valle Sagrado


Unas recomendaciones impulsadas por el entusiasmo


Esta semana no traigo un artículo de opinión y les ofrezco mas bien una lista de recomendaciones. Aunque tengo muchas ganas de recomendar libros, revistas, películas, cortos, animaciones, series, pódcasts, discos, bandas, festivales, ferias y varias cosas que me han entusiasmado recientemente, los dejaré para una próxima oportunidad. Esta vez les he preparado una lista de lugares. Más específicamente, les tengo una lista de lugares alrededor del Valle Sagrado de los Incas, en Cusco. Tanto el año pasado como este vine con mi familia a pasar varias semanas por la zona y disfrutamos mucho de los cielos celestes, la variedad de microclimas, los legados de los incas, la hospitalidad local y, claro, la buena comida.

La cantidad de lugares de interés aquí es enorme, así que una de las primeras decisiones que hay que tomar –muy importante– es escoger un lugar que sirva como base de operaciones suficientemente céntrico. Me parece que Ollantaytambo cumple ese rol de modo magnífico y en el pueblo recomiendo mucho Mamá Simona, un bello hostel con el arrullo de un río. La hospitalidad de Fernando, Marianella y sus dos hijos es abundante en calidez, conocimiento y atención a los detalles. Ellos fueron consejeros generosos de las rutas a seguir durante nuestro tiempo aquí. Recuerdo que llegamos a este albergue por recomendación de un amigo muy querido que me dijo “confía en ellos como lo harías conmigo”, y acertó en el consejo. 

Las sugerencias que compartiré de aquí en adelante asumen a Ollantaytambo como punto de partida. 

Si hay unos restos arqueológicos que me gustaría recomendar primero son los de Pumamarca, por su cercanía y belleza singular. Se llega a ellos con una caminata ligera de un par de horas que puede ser un poquito exigente para un recién llegado, pero que sirve muy bien para aclimatarse y prepararse para retos de mayor intensidad. Otra caminata en las afueras de Ollantaytambo es al Inti Punku o puerta del sol. 

Si de mayor exigencia se trata, hay que ir por un día a la laguna de Humantay. Se sale temprano rumbo a Mollepata y de ahí a Soraypampa (tres horas en carro). En ese campamento se inicia una caminata de un par de horas para llegar a un lago celeste, impresionante, al pie del nevado Humantay. Yo hice el camino embelesado por los cielos. Una de mis hijas, en cambio, fascinada por la geología pudo recolectar cuarzos y otras piedras interesantes. Recomendación, ir tan temprano como se pueda para disfrutar mejor la naturaleza.

La caminata a Humantay se puede hacer como recomiendo, por un día, o como parte de un camino más largo: el del Salkantay. Esta ruta puede hacerse en tres, cuatro o cinco días, según la intensidad que se quiera imprimirle. El momento más sobrecogedor del camino es la llegada al abra Salkantay, desde donde se puede apreciar al majestuoso nevado desde una cercanía que enmudece. La subida es fría hasta el abra. Luego, conforme se baja, el clima se hace cálido y el momento más reparador se encuentra en los baños termales de Cocalmayo en Santa Teresa. Después, el momento Kodak –entiendan los referentes de este cincuentón, por favor– está en Machu Picchu.

Suficiente con las caminatas. Los siguientes dos consejos se pueden hacer realidad en carro.

A tres horas está Quillabamba, la capital de la provincia de La Convención. Allí encontrará muy buenas frutas, paltas y, especialmente, café. Tanto allí como en Maranura hay magníficos eco-lodges en medio de gran verdor y temperaturas más cálidas. A mitad de camino está el punto más alto de la ruta: el abra Málaga, con una hermosa vista al nevado Verόnica. En esta ruta, tomando un desvío de menos de una hora, se pueden visitar también los baños de Cocalmayo sin necesidad de caminar tanto.

Otro destino caliente al otro lado de la cordillera es el Parque Nacional del Manu, con una de las mayores diversidades de aves del mundo. La exuberancia de nuestra selva es maravillosa y quedamos deslumbrados con los paisajes. Vaya a Tikary, una ecocomunidad muy pintoresca a la que se llega atravesando el río sobre una oroya. En la ruta de ida vale la pena quedarse a dormir en Paucartambo, famosa por su Virgen del Carmen. Saliendo de allí a las 2:30 a.m. se puede llegar al Mirador de Tres Cruces de Oro a las 4:30 a.m y observar un amanecer extraordinario. Aún tengo en la retina los naranjas fosforescentes que se reflejaban en las nubes.

Para quienes se han agobiado ante la perspectiva de caminatas y carreteras cierro con recomendaciones más sedentarias: una buena mesa. Eduardo, el hombre orquesta del Kampu, es todo un personaje. El curry que prepara en Urubamba es extraordinario. En ese punto del valle también está El Huacatay, con buena comida y mejor ambiente. En Urubamba, para el café y los postres están Las migas del valle. En Ollantaytambo tengo dos recomendaciones: en primer lugar, Chuncho, con muy buena técnica para aprovechar los ingredientes locales y sus propios destilados de caña. Finalmente, para unas pizzas en horno de leña, Quinua es lo mejor. Pregunten por Yaneth que les recomendará jugos de buenas combinaciones.

Como pasa con cualquier lista, esta es parcial, incompleta y caprichosa. Tiene el sesgo de lo que pude experimentar, pero espero que resulte útil para quienes quieran pasar unos días en esta maravillosa parte del mundo. 

1 comentario

  1. J. Fernando Mosquera Muller

    Mamá Simona en Ollantaytambo , un lugar ideal para alejarte de tu casa y encontrarte mágicamente contigo mismo …..en pleno corazón del Cusco

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