No es broma, es un regalo


La historia de los museos de ciencia y de cómo el Perú (no es broma) fue pionero con ellos


Para quienes cumplimos años el 28 de diciembre, este no es un día de bromas, sino de regalos, y hoy me voy a regalar un tiempo para escribir sobre lo que más me gusta: los museos de ciencias. 

           Existen muchos puntos de encuentro entre las humanidades y las ciencias puras –entre los obligados a escoger “entre ciencias o letras”–, y uno de ellos son los museos de ciencias. En estos espacios se reúnen la historia de la ciencia, las vidas de los científicos, los objetos del pasado que solemos encontrar en libros, los olores de la ciencia y las personas a que gustan de ella.  

           Las leyes de Newton son iguales en Beijing y en París, pero sus museos de ciencia no son los mismos. Cada uno cuenta cómo hizo cada sociedad para aportar al saber universal, quiénes fueron los héroes del conocimiento y cómo dominaron la naturaleza, entre otras hazañas nacionales. Las diferencias y similitudes que hay entre los museos de ciencia los convierten en cápsulas de tiempo que nos permiten estudiar cómo evoluciona la ciencia y cómo narramos esta evolución. 

           En Perú no tenemos que imaginarnos museos de ciencia, podemos visitarlos. Aunque algunos han cerrado temporalmente por la pandemia, existen algunos donde podemos aprender más sobre la ciencia en el Perú. Ejemplos de visitas escolares y tardes maravillosas son el Museo de Historia Natural de San Marcos, el Museo de la Electricidad, el Museo de Minerales Andrés del Castillo, entre otros. 

           ¿Se acuerdan del miedo a querer tomar una foto en el museo y que el flash nos delate? Ahora los museos te piden que hagas fotos. Eso sí, siempre y cuando los etiquetes: la sociedad cambia, la ciencia cambia y los museos cambian.

           Las primeras colecciones de objetos científicos no se encontraban abiertas al público, estaban resguardadas en propiedades privadas de aristócratas o comerciantes europeos. Estos espacios se conocen como gabinetes de curiosidades y son considerados como “protomuseos”[1]. Haciendo honor a su nombre, los gabinetes de curiosidades respondían principalmente a la curiosidad de entender el mundo, para lo cual recreaban un microcosmos para sus privilegiados visitantes. Los gabinetes incluían colecciones botánicas, especies de animales, telescopios, libros y, de paso, objetos mágicos o fantasiosos.  

           A partir del siglo XVII, muchas de estas colecciones privadas fueron transformadas en los primeros museos de Historia Natural en Europa. Así nacieron los museos de ciencia como los conocemos: catedrales del conocimiento, majestuosos, con techos altos y pasillos largos, con objetos únicos, narradores de proezas científicas y de orgullo nacional. Algunos historiadores de la ciencia los conocen como “museos tradicionales” y ejemplos de ellos son el Smithsonian de Historia Natural y el British Museum, entre otros. 

           El constante conflicto que caracterizó al siglo XX y luego a la Guerra Fría significó también una época de innovación científica. Muchos de los avances científicos que disfrutamos actualmente fueron hijos de esta época, que también nos trajo un nuevo tipo de museo de ciencia: los museos interactivos. Estos se caracterizan por presentar la ciencia sin contexto y estar llenos de niños y niñas que hacen experimentos y tocan todos los botones posibles. 

           En las guías de turismo de las grandes ciudades no falta un museo interactivo de ciencia que se presenta como la oportunidad perfecta para educar y entretener a los potenciales científicos de la casa. La primera ciudad que contó con uno fue San Francisco en 1969: se trata del Exploratorium, el abanderado de esta nueva manera de comunicar ciencia. 

           Diez años después, Perú se puso a la vanguardia de los museos de ciencia cuando inauguró el primer museo interactivo de Latinoamérica[2]. En lo que ahora es el estacionamiento de una universidad, en la avenida Salaverry de Lima, existió el museo Techno ITINTEC. Las mentes maestras de esta idea fueron Jorge Heraud, entonces director del ITINTEC (Instituto Nacional de Investigación Tecnológica y Normas Técnicas), y el Ing. José Castro Mendivil, director del museo, quien diseñó y construyó las piezas que formaron la colección del museo. 

           El museo ITINTEC ya no forma parte de las guías turísticas de Lima. Y muchos ya no lo recuerdan porque en 1993 cerró sus puertas para no volver a abrir. A pesar de diversos intentos, y de la demanda de espacios educativos, Lima y otras ciudades del Perú continúan sin sumar museos dedicados en exclusiva a la ciencia y la tecnología. 

           Una parte del museo se mantiene viva gracias al CONCYTEC, que recuperó y restauró las piezas. Otra parte permanece en las historias de aquellos que hicieron realidad una nueva forma de transmitir conocimiento.  Y anhelo que una muy pequeña partecita se mantenga viva en las investigaciones que realizo para mi doctorado. Espero que conocer a fondo la historia de este museo sea el regalo que necesitamos, no para lamentarnos de lo que perdimos, sino para celebrar lo que una vez logramos.


[1] Macdonald, S. (1998). The politics of display: museums, science, culture.

[2] Marticorena, B., & Kuroiwa H., J. (2011). Hacia un Museo Nacional de Ciencia y Tecnología para el Perú. Lima: Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

8 comentarios

  1. zeta

    De pequeña amaba los museos y en algún momento les perdí el gusto, gracias por recordarnoslo x) feliz cumpleaños!

  2. Jhunior Ro

    Que increíble lo del primer museo interactivo !!! Muchos no saben de su importancia y que es necesidad conocerlo desde que somos niños, despertar la curiosidad y el amor por la investigación y ciencia son algunos de las tantos beneficios que nos trae.

  3. Daniela

    Feliz cumple Ale! Que lindo regalito. Extraño mucho los museo. Creo que el Perú tiene tanta riqueza histórica que podriamos tener muchísimos más museos. Vale la pena soñar

  4. Anghela Yabarrena

    Yo amo los museos, y ahora mi hija también, aunque al inicio le parecían algo aburridos pero fue al museo de Ciencia Natural de San Marcos con sus compañeros,llegó con miles de historias, con eso quiero decir que también los colegios cumplen un rol importante en la transmisión de este tipo de conocimiento y experiencias, FELIZ CUMPLE ALE, eres una capa, te admiro mucho!

  5. Gracias por liberar esta belleza, Ale! Por el tiempo que te tomas para informarnos y explicarnos tantas cosas, y por todo lo que haces! Feliz cumpleaños y feliz vida♥

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