Esperando al hombrecito verde


¿Qué dice de nosotros que “no sepamos” cruzar la pista?


Que vivimos en una ciudad con una cultura vial bastante pobre es algo que ya todos sabemos. La forma en que los conductores y peatones nos relacionamos con el espacio, nuestras vías y sus reglas son, por decir lo menos, problemáticas, y la proliferación repentina de nuevos actores en el sistema –motos de reparto, por ejemplo– han precarizado aún más estas prácticas. Sin embargo, al analizar nuestra enmarañada cultura vial se le presta muy poca atención al peatón; el protagonista que a través de su propia cultura influye constantemente en el sistema vial, y cuyo actuar es el reflejo de algunos de nuestros vicios sociales más enraizados. 

Nuestra forma de conducir es agresiva e imprudente, sin duda. Sin embargo, quienes conducimos nos encontramos a diario con peatones que aparecen repentinamente en la pista –no en la cebra, que cruzan cuando nuestro semáforo está en verde –lo que implica que el peatonal está en rojo–, y con transeúntes que cruzan mirando a la izquierda cuando los carros vienen por la derecha. Por su lado, los ciclistas se topan con personas caminando por las ciclovías todo el tiempo, y no es extraño que las personas en situación de discapacidad encuentren a gente esperando el bus o su taxi sobre las rampas que deben facilitar su tránsito. 

Hace unos días estaba parada en una esquina frente a un semáforo peatonal en rojo y caí en una reflexión respecto de lo que dice de nosotros nuestra relación colectiva con el tráfico, el tránsito y sus elementos.  Para quienes esperamos la aparición del “hombrecito verde” antes de pisar el asfalto ya se ha hecho costumbre observar a muchas personas que pasan a nuestro lado y cruzan la pista sin más. Sobre todo “si no viene carro”, o si la pista esta efectivamente vacía. Es cierto que no todas las calles tienen semáforos peatonales y que no todos los espacios públicos son amigables con el peatón, pero ese es otro problema –que seguramente corresponderá a columnas futuras–, pero mientras tanto concentrémonos en nuestro caminar urbano y nuestra relación colectiva con los semáforos peatonales en el abstracto.

¿Por qué no respetamos el semáforo peatonal donde lo encontramos? Mejor dicho, ¿por qué tanta gente lo ignora? Sea que respetemos o no el semáforo peatonal, ¿por qué hemos normalizado no seguir este sistema de reglas básicas para el orden de nuestra ciudad? Que uno no sea un buen actor en el contexto de la cultura vial –no sea un buen peatón, en este caso– tiene consecuencias para todo el sistema. Un peatón que no respeta a los otros actores del sistema en el que participa está priorizando, aun si no tuviera la intención, sus propios intereses por encima del interés común. Un peatón imprudente no solo pone en peligro su vida, sino también la de las personas con las que se cruce, vayan estas en un vehículo o a pie. Un peatón que no obedece las reglas de tránsito debilita la legitimidad de las mismas; y recordemos que este peatón puede ser también, eventualmente, un conductor. 

Antes bien, esta actitud de “sé lo que quiero y lo quiero ya” –cruzar la pista– independientemente de lo que digan las reglas preestablecidas por la sociedad en la que vivo, no se reduce únicamente a nuestro andar urbano. ¿Va encontrando alguna similitud con los reclamos que le hacemos a nuestras figuras políticas? 

Había argumentado ya que las voces que utilizan banderas como “nuestros políticos no nos representan” desechan una mirada un poco más minuciosa respecto de quiénes somos como sociedad y cuáles son algunos de nuestros vicios colectivos más normalizados e interiorizados. Tal vez  no robamos luz o no comemos tanto pollo, por citar solo un par de escándalos congresales, pero preferimos correr ante la luz roja antes que esperar la verde, lanzarnos a la pista y traspasar la reja central en vez de subir el puente, o alentar la parada de un taxi sin considerar el tráfico que podemos causar detrás. Descrito de otra forma, actuar antes por mí y por lo que yo necesito ahora mismo por sobre los intereses de los demás; buscar resultados concretos e inmediatos, medibles si se quiere, en vez de considerar al colectivo y nuestros intereses de largo plazo. Este es, verdaderamente, nuestro país. Después de todo, parece que nuestros políticos sí nos representan. 

12 comentarios

  1. Rosa María

    Hola,
    Respeto todas las reglas hechas para el peatón y me preocupa cuando los demás no lo hacen. Sin embargo, creo que puedo entender por qué algunos no lo hacen.

    Aún con el hombrecito verde que mencionas, los carros no respetan la señalización muchas veces y ni qué decir de las rayas blancas. ¿Has intentado cruzar por el Óvalo Gutiérrez entre McDonald y Chilis? ¿O ente Av. San Martín y Pinillos en Barranco? De 100 carros que pasan, 1, 1 respeta al peatón que lleva minutos esperando que se detengan para cruzar. De los 99 restantes, 30 se detienen cuando alguien decide cruzar y extender su brazo en señal de “espera que me toca” y el resto de personas al volante o aceleran para que el peatón no haga el intento de cruzar o simplemente no le importa si uno o más peatones estamos esperando e intentando cruzar.

    Además de esto tenemos también a los carros que se la dan de “bandidos” y aún cuando aparece el hombrecito verde, siguen pasando al menos 30 segundos después que cambió el semáforo. Ante esto, los peatones nos quejamos pero bueno, nadie los hace cumplir la ley…

    Si seguimos, podemos también mencionar a los ciclistas, incluso los motorizados que deciden subirse a la vereda, y avanzar como si nada pasara.

    En general disfruto mucho leyendo los artículos de Jugo de Caigua pero éste me ha parecido muy desatinado (por decirlo de alguna manera). Que muchos peatones las reglas es correcto, y no los justifica el hecho que carros, buses, motos, ciclistas lo hagan también pero habría sido mejor hacer una relación del sistema vial en general con la forma
    Cómo elegimos a los políticos en vez de poner el peso en quien tiene menos poder en él: el peatón. Esa comparación dice mucho, también, demuestra mucho también del tipo de sociedad que somos: ponemos el peso en quien tiene responsabilidad pero mucho menos poder en promover un cambio.

    Qué pena pero

    • Mariela Noles Cotito

      Buen día, Rosa Maria. Aprecio su lectura y su comentario. Mi aproximación, como lo delineo al inicio esta centrada únicamente en uno solo de los actores del sistema y cuál podría ser su responsabilidad en el mismo: el peatón. En este sentido, los carros y los ciclistas y otros actores, están fuera de mi foco de análisis. Podría escribir sobre el sistema de transporte en general y contemplar a todos estos actores, pero el texto es específicamente sobre los peatones.

      Respecto de la comparación con la elección de los politicos, no me quedo muy clara su crítica. Somos nosotros quienes elegimos a los politicos, y consecuentemente tenemos una responsabilidad. La promoción del cambio también es nuestra responsabilidad. Es posible que me concentre en ese tema en algún proximo jueves, pero por lo pronto esa responsabilidad también esta en cada uno de nosotros y nosotras.

      Muchas gracias por su lectura.

  2. Juan Jose

    Coincido con el comentario previo. En la balanza de responsabilidades el que menos contribuye al caos es el peatón. Eso no quiere decir que lo exima de responsabilidad. Soy peatón y usuario de bus. Tuve auto pero lo vendí pues es caótico y estresante dirigir en Lima.
    Hay mucha agresividad en la mayoría de los conductores de Lima. Y esa agresividad junto con un arma (quiéranlo o no el auto es un arma) es letal para los peatones.

    El problema es muy complejo. Una variable es el peatón pero no es la que causa, de lejos, el mayor impacto en el caos del tránsito de Lima. Si acogiéramos el comentario expuesto sobre el peatón y logramos reducir su impacto, ¿Contribuye o no reducir el problema mayor? Cualquier problema debe ser enfrentado con la variable (basada en evidencias) que genera mayor impacto en él.

    Destinado realmente el artículo

    • Mariela Noles Cotito

      Muchas gracias por leer el texto y por su comentario. Coincido con usted en la agresividad de nuestro manejo. Lo menciono en el texto inclusive. También en que el problema es muy complejo. Efectivamente tiene muchas aristas y actores involucrados. Mi aproximación, sin embargo, es desde una de ellas únicamente: el rol del peatón en esta maraña. No le califico como la causa o como el actor con mayor impacto. Tampoco trato de resolver el problema. Solo ofrezco una perspectiva. Gracias por leer!

    • Hola Mariela saludos, y muy cierto tu comentario el actor principal es y debe ser el ciudadano en este caso en su rol de peatón. Y lamentablemente las reglas, aparentemente no respetan al peaton, mas aún con este crecimiento poblacional y del parque automotor muy desordenado que tiene el Perú, especialmente Lima. Como bien dices los peatones desafían al tránsito de las calles. Hacen sus propios paraderos y sus propios cruces. Todo eso se tiene que enseñar desde los primeros años de la escuela. Como ya se ha dicho hasta el cansancio la educación viene de casa pero actualmente, la escuela tiene que complementar y muchas veces iniciar esa educación que tanto reclamamos en valores y educación cívica.
      El tema es muy amplio , hay muchos actores en este campo.
      Señalizacion, policías, ATU, Inspectores de tránsito de la municipalidad, chóferes, semáforos, bocinas, etc.
      Gracias por tu artículo

      • Mariela Noles Cotito

        Gracias por leer, y por tu comentario!

  3. Antonio Risco

    En algunos lugares como Lambayeque, el peatón ni el vehículo que desea cruzar una avenida; no tiene visibilidad del semáforo porque éste está muy atrás .

    • Mariela Noles Cotito

      Ciertamente uno de los grandes problemas que tiene nuestro sistema, desde el punto de vista de la infraestructura. Semáforos en lugares poco efectivos o detras de arboles, ausencia de los mismos, etc. Muchas gracias por leer!

  4. Silvia Mindreau

    Hola

    ¡Gracias por poner este tema! Lo primero que me resuena es una pregunta ¿nuestro sistema vial y de señalización esta pensado para el peatón o para los vehículos? 🙁 Sí está diseñada para los vehículos y no desde la ética del cuidado para las personas. A partir de este tema se pueden generar muchas acciones colectivas de cuidado, en tu calle, en tu barrio.

  5. Patricia Solari

    Hola, gracias por este artículo.
    En mi entender, esto va mas allá del hombrecito verde y le doy la razón al indicar que nuestras acciones reflejan lo que somos como sociedad.
    No son sólo los peatones, son los conductores ya sea de autos, camionetas, buses o camiones. No sólo son los peatones, son los ciclistas, quienes van en scooters o motos. Somos quienes andamos a pie, quienes conducimos y quienes vamos de copilotos que también callamos ante las faltas que cometen quienes conducen los vehículos.
    El que no respeta la luz verde del lado de la vereda y del lado de la pista. El que vende dólares en medio de la calle y el que sentado en su auto para en medio de la pista a concretar su transacción. El que se para en un lugar prohibido y baja “solo un ratito” a comprar algo o el que cree que poner las luces de emergencia significa “un toque, estoy ocupado/da ahorita acabo y arranco” mientras hay una hilera de autos atracados atrás.
    Como dice nuestra escritora, somos una sociedad egoísta y debemos reconocerlo.
    No vamos a tener un mejor gobierno si no comenzamos a cambiar desde lo más pequeño y grande que es el Respeto. Saber darte cuenta cuando estás afectando al otro por satisfacer una necesidad inmediata tuya sin que te cueste algo de trabajo, como estacionar bien tu auto y dejar la pista libre, por ejemplo.
    Toda esta educación empieza en casa, pero tiene que ser afianzada en la escuela. Asi, si un hogar carece de civismo, el niño aprenderá y podrá ser un buen ciudadano.
    Todo está en dejar de pensar en nosotros y respetar a nuestro prójimo.
    Luego podemos reclamar a las autoridades, que nosotros escogemos (por voto o por no votar) que dejen de “trabajar para ellos” y que trabajen realmente para el Perú.
    Hay tanto por escribir al respecto. Solo pienso… Ojalá algún día seamos mejores ciudadanos.
    Que tengan una bonita Semana Patria y que sirva de reflexión la pregunta, que hago yo por mi país ?

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