Lo que el liberalismo no cumplió

Natalia Sobrevilla
diciembre 6, 2020

En el siglo 19 acabó la esclavitud, pero continuó la desigualdad: habla el paro agrario.


El liberalismo es la doctrina política, económica y social nacida a finales del siglo XVIII, que defiende la libertad del individuo y una intervención mínima del Estado en la vida social y económica. Los liberales peruanos han luchado por la libertad, pero siempre han privilegiado la defensa del poder económico.

            Cuando José de San Martín declaró en 1821 que nadie nacería esclavo en el Perú no abolió la institución sobre la que se basaba la economía de la costa peruana. Los liberales de su tiempo imaginaban que si los hijos de los esclavos eran libres y la trata negrera terminaba, la esclavitud acabaría por extinguirse mientras los dueños de las plantaciones encontraban la forma de reemplazarlos. En 1830 se estableció por ley que los nacidos “libres” deberían trabajar para los amos de sus padres hasta cumplir los 21 años. Nueve años más tarde, la edad se extendió hasta los 50, lo que significaba que toda la vida activa de estas personas, supuestamente libres, seguiría estando bajo un régimen que solo se diferenciaba de la esclavitud en el nombre. En 1845 se buscó volver a abrir el tráfico de negreros y en 1846 se dio la autorización para que algunos esclavos fueran importados desde Colombia, una medida que fracasó y derivó en un incidente internacional.[1]

            Los dueños de las haciendas argumentaban que la esclavitud en el Perú era benigna y que los libertos y manumisos, al no saber qué hacer con su libertad, se dedicarían al crimen. Proponían, además, que la agricultura era un pilar de la economía y que sus tierras languidecerían sin esa mano de obra. Domingo Elías, un exitoso comerciante iqueño, encontró una alternativa en la importación de trabajadores chinos y consiguió este monopolio en 1850. Conocidos como coolies, estos hombres eran reclutados en Macao, en las afueras de los fumaderos de opio y las casas de juego, por “enganchadores” que les hacían firmar contratos de trabajo por ocho años. Su situación era de servidumbre hasta que podían devolver el monto de su viaje, sus alimentos y el opio que consumían. Una vez en la costa peruana, trabajaban al lado de los esclavos en regímenes explotadores y se veían obligados a adquirir todos sus insumos en la tienda de la hacienda, incrementando aún más sus deudas.

            Una nueva generación de liberales peruanos, influenciados por las revoluciones de 1848 en Europa, comenzó a pensar que tal vez había llegado el momento de abolir la esclavitud y esta fue una de las demandas que hicieron en la revolución que organizaron en 1853. Este levantamiento empezó como una lucha contra la corrupción y se fue radicalizando, pero los liberales no lograron convencer a Ramón Castilla de que decretara la abolición final de la esclavitud hasta que el enemigo al que buscaba derrocar, el presidente José Rufino Echenique, ofreció la libertad a todos los esclavos que se enlistaran en su ejército. Castilla vio una oportunidad ofreciéndole libertad a todos los esclavos y, además, en 1854 prometió una jugosa compensación monetaria a sus propietarios. Castilla venció pocos meses después y hasta ahora se escuchan las coplas que nos recuerdan este hecho:

Que viva mi papá

Que viva mi mamá

Y que viva Ramón Castilla que nos dio la libertad.

            Pero quienes más se beneficiaron con la abolición fueron los dueños de los esclavos, que recibieron como compensación monetaria 300 pesos por cada uno. Al día de hoy esto significaría 10.000 soles, aproximadamente, una suma apreciable para quienes tenían uno o dos esclavos, pero muchísimo más para los propietarios de 500 o 1.000. Esta inyección de capitales enriqueció aún más a los hacendados e hizo posible que invirtieran en sus operaciones, en tanto quienes habían sido sus esclavos no recibieron compensación alguna: la libertad fue en sí su desagravio. En la mayoría de los casos, los antiguos esclavizados no tuvieron más opción que seguir trabajando para quienes habían sido sus amos, dedicándose a las labores agrícolas de siempre y recibiendo un pago miserable.  

            La promesa incumplida del liberalismo es que la libertad se dio sin igualdad y sin equidad, porque se privilegió la economía de quienes más tenían. El neoliberalismo de fines del siglo XX e inicios del XXI, aparentemente, no ha sido muy diferente. 


[1] Todos estos detalles y más en Maribel Arrelucea y Jesús Cosamalón, La Presencia Afrodescendiente en el Perú. Siglos XVI-XX. Lima: Ministerio de Cultura, 2015.

18 Comentarios

  1. Isabel

    Muy ilustrativo

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    • Leyla Aboudayeh

      No es el liberalismo económico el que no cumplió. Es la falta de gestión de todo el aparato estatal para hacer buen uso de la bonanza económica que ha debido traducirse en mejoras del alcance y la calidad educativa, mejores servicios y cobertura de salud y el alcance de luz, agua, desagüe y seguridad. Por otro lado, el verdadero desarrollo de instituciones e independencia de poderes para garantizar los derechos de todos los peruanos, como lo son los derechos laborales, el cuidado del medio ambiente, el sistema de pensiones dignas, el comercio justo, un mejor sistema penitenciario, etc.
      ¿Dónde recae el verdadero bienestar social?

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  2. Mario Stuva

    Defender privilegios no es liberal. Lamentablemente en nuestro Perú no se han aplicado políticas liberales, puede que se haya intentado en algún momento, pero al final se ha escondido el mercantilismo y la defensa de privilegios bajo una careta de políticas liberales.

    Hoy el liberalismo no puede entender sin pensar de alguna manera en el desarrollo sostenible, es necesario encontrar un balance.

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  3. Marco Antonio Panduro Vera

    Muy buen artículo. Felicitaciones!

    (Nos «bajamos» el monumento a Ramón Castilla? )

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    • gr

      ¡Jajaja! Sí, da que pensar.
      Mejor miremos el monumento desde otro ángulo.

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  4. Emilio

    Es impresionante la historia que no sabemos, con la ignorancia se puede manipular los antiguos argumentos para seguir manteniendo los privilegios. Gracias

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  5. Elena Perea

    Muy interesante y clara explicacion.

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  6. Nicolás

    Estas formas de explotación de los trabajadores del campo, a pesar de que gbnos de la época abolieron la esclavitud y ante la indiferencia del estado está se mantuvo hasta el año 68, donde el Gbno de Velasco ejecuta la reforma agraria, la que supuestamente terminaría con esta histórica injusticia, pero esta, al no estar el campesinado preparado con recursos técnicos, humanos y financieros, el fracaso sobrevino y en el 90 con el cambio de modelo económico, nuevamente sobreviene el fenómeno de la explotación, donde al constituirse las empresas agroexportadoras, vuelven las formas muy sutiles de explotación y si a ello le sumamos, el modelo económico del neoliberalismo, distorsionado en la praxis por una mala interpretación de lo que dice la Constitucion: «economía social de mercado», que sólo tiene el nombre, pero que no es otra cosa que volver a formas abusivas de explotación y peor aún pregonando que estás protestas son auspiciadas por grupos violentistas de Neo senderistas, infiltrados en estas marchas que solicitan la atención del gbno ante sus justos reclamos

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  7. ARMANDO

    INCREÍBLE COMO NOS ESCONDEN LA VERDAD, TOTAL LOS AFRODESCENDIENTES SIEMPRE HEMOS SIDO UN BIEN MUEBLE, NOS LLEVAN NOS TRAEN Y NOS NEGOCIAN.

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  8. Carmen

    Excelente. Importante parte de la historia que debemos conocer.

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  9. Jose Ruidias

    Muy interesante Natalia; sería ideal que en una siguiente entrega puedas extender el análisis a lo que pasó en el siguiente siglo y como llegamos a la miserable situación de pagarle S/750 a un trabajador por 10 horas de labor. Saludos

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  10. Elver

    Se nota que esta Señora toma mucho jugo de Caigua
    Y esos gases generados por Yam fermentado jugo la lleva a crear su propia versión de la historia
    El Perú nunca ha sido liberal ya que desde es inicio hasta ahora se maneja un modelo económico Keynesiano
    Ser Liberal o Libertario se basa en principios concretos que le dejó a continuación para que no siga siendo ignorante

    Principios fundamentales
    En 1981, Fritz Machlup enumeró los puntos de vista típicos del pensamiento económico austriaco:

    Individualismo metodológico: en la explicación de los fenómenos económicos, tenemos que volver a las acciones (o inacción) de los individuos; Los grupos o «colectivos» no pueden actuar excepto a través de las acciones de los miembros individuales. Los grupos no piensan; la gente piensa.
    Subjetivismo metodológico: en la explicación de los fenómenos económicos, tenemos que volver a los juicios y elecciones hechos por los individuos sobre la base de cualquier conocimiento que tengan o crean que tienen y las expectativas que tienen con respecto a los desarrollos externos y, especialmente, las consecuencias percibidas de sus acciones previstas.
    Gustos y preferencias: las valoraciones subjetivas de bienes y servicios determinan la demanda de los mismos, por lo que sus precios están influenciados por los consumidores (reales y potenciales).
    Costos de oportunidad: los costos con los que los productores y otros actores económicos calculan reflejan las oportunidades alternativas que deben abandonarse;Como los servicios productivos se emplean para un propósito, todos los usos alternativos deben ser sacrificados.
    Marginalismo: en todos los diseños económicos, los valores, los costos, los ingresos, la productividad, etc. están determinados por la importancia de la última unidad agregada o restada del total.
    Estructura temporal de la producción y el consumo: las decisiones de ahorro reflejan «preferencias temporales» con respecto al consumo en el futuro inmediato, distante o indefinido, y se realizan inversiones en vista de los mayores resultados que se esperan obtener si se realizan más procesos de producción que requieran más tiempo.
    Incluyó dos principios adicionales sostenidos por la rama de economía austriaca de Mises:

    Soberanía del consumidor: la influencia que los consumidores tienen en la demanda efectiva de bienes y servicios y a través de los precios que dan como resultado mercados libres y competitivos, en los planes de producción de los productores e inversionistas, no es solo un hecho difícil sino también un objetivo importante, que solo puede alcanzar evitando por completo la interferencia gubernamental en los mercados y las restricciones a la libertad de vendedores y compradores para seguir su propio juicio con respecto a las cantidades, calidades y precios de los productos y servicios.
    Individualismo político: solo cuando los individuos tengan plena libertad económica será posible asegurar la libertad política y moral. Las restricciones a la libertad económica conducen, tarde o temprano, a una extensión de las actividades coercitivas del estado al dominio político, socavando y eventualmente destruyendo las libertades individuales esenciales que las sociedades capitalistas pudieron lograr en el siglo XIX.

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    • Lizbet

      y eso en que cambia la historia? Repites «conceptos» economicos? pero eso no cambia lo que le sucedio a estas personas. Te falto la clase de empatia y comprensión lectora. Insultar si te sale bien.

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      • Juan

        Muy concreta y objetiva rpta
        Al comentario sobre el que creo que nadie entendió nada de lo que quería decir el Sr. Don “Critico e Insulto”

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  11. Rolando Cueva

    Muy buen artículo. Felicitaciones!

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  12. Federico Alponte-Wilson

    Mantengo posición de que a doscientos años de haber nacido el Perú como República, aún no aprendimos nada y seguimos siendo los mismos acomplejados mestizos buscando ser parte de la realeza española/europea… espero equivocarme.

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Natalia Sobrevilla

Estudió Historia en la PUCP y es PhD en la misma materia por la Universidad de Londres. Actualmente tiene a su cargo la cátedra de Historia Latinoamericana en la Universidad de Kent. Viene investigando sobre la formación del Estado y la cultura política en los Andes desde fines de la Colonia hasta el siglo XIX. Es autora, entre otros, de los libros Santa Cruz, caudillo de los Andes y Los inicios de la república peruana.