La ciencia no se ha mudado a Marte

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mayo 3, 2021

La ironía de fabricar oxígeno en otro planeta mientras falta en nuestros hospitales 


Carla Arce-Tord es licenciada en Física por la PUCP y máster en Astrofísica por la Universidad de la Laguna/Instituto de Astrofísica de Canarias, en España. Hoy es candidata a doctora en Astrofísica por el Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile. Actualmente divulga sus conocimientos en redes sociales con la plataforma AstroCarla.


Hace un par de semanas los astrofísicos de todo el mundo nos despertamos con una noticia que nos llegó, literalmente, de otro planeta: la NASA generaba oxígeno en Marte con el instrumento MOXIE. Aunque este avance viene con la firma de NASA, corresponde a nuestro crecimiento científico como sociedad. Sin lugar a duda, escuchar la noticia de que hemos logrado generar oxígeno en otro planeta resulta irónico  —y hasta doloroso— cuando en nuestras calles las personas hacen cola para que sus familias puedan seguir respirando. Y de este contexto nace la razonable pregunta: ¿por qué invertir tanto dinero y esforzarnos en ciencia que “no es útil”, en lugar de solucionar los principales problemas de la humanidad: hambre y salud?

            Aunque por lo pronto no estamos pensando vivir en Marte, la NASA se ha adelantado a generar oxígeno usando un método muy elegante. El instrumento MOXIE recolecta el dióxido de carbono (CO2) que abunda en la atmosfera del planeta rojo y lo separa en dos moléculas: dos átomos de oxígeno (O2) y una molécula de monóxido de carbono (CO). Tras analizar la pureza del oxígeno, lo expulsa a la atmósfera de Marte junto con el monóxido de carbono. Parece contradictorio que estemos invirtiendo todo este esfuerzo en generar oxígeno en un planeta al que aún ni llegamos, cuando en nuestro propio planeta las emisiones de dióxido de carbono empeoran año tras año. Entonces, ¿debería la NASA usar este mecanismo para reducir el COque contamina nuestro medio ambiente?

            Exploremos un poco. En una hora el MOXIE, que es del tamaño de una batería de auto, puede generar la suficiente cantidad de oxígeno como para que un humano respire por 10 minutos. Si quisiéramos oxigenar a toda a una tripulación de humanos en Marte necesitaríamos un instrumento 100 veces más grande y potente. Es decir, mayor inversión, energía y tecnología. Toda esta inversión se vuelve necesaria si queremos viajar a un planeta hostil, sin oxígeno y sin agua. ¿Pero vale la pena invertir en esta tecnología para nuestro propio planeta? No, para la Tierra no vale la pena invertir en un “súper” MOXIE. Y no me malinterpreten, no es que los científicos consideremos que importa más el avance científico en Marte que en nuestro planeta. Todo lo contrario, los humanos ya tenemos la ciencia y elementos que necesitamos: contamos con los agentes más potentes, efectivos, además de gratuitos, para generar oxígeno a partir del dióxido de carbono y de manera masiva: los árboles. En una hora, cada árbol produce en promedio cuatro veces más oxígeno que el MOXIE. Y lo mejor: no liberan monóxido de carbono.  

            Ahora, si no es para mejorar las emisiones de carbono, ¿por qué no usamos el MOXIE para abastecer centros médicos, en lugar de desperdiciarlo en Marte? Simplemente porque no es eficiente y rentable. Para generar oxígeno medicinal, como el que utilizan los pacientes hospitalizados con COVID-19, usamos el Proceso de Adsorción con cambio de Presión (PSA, por sus siglas en inglés).  Mediante este proceso el aire del ambiente se filtra, separando al oxígeno del nitrógeno que se queda atrapado en filtros por acción de la alta presión del proceso. Gracias a esto obtenemos oxígeno con una concentración de por lo menos 93% que permite asistir a pacientes médicos. Las plantas PSA no consumen mucha energía ya que son sencillas y económicas y, una vez más, no producen residuos tóxicos como el monóxido de carbono que genera el MOXIE. Más bien, nos deberíamos preguntar: ¿por qué en nuestro país no hemos invertido más en la construcción de plantas PSA y en las investigaciones de los científicos especialistas en este tema?

            Como vemos, la ciencia que tenemos a disposición para generar oxígeno en la Tierra no tiene nada que envidiarle a la tecnología usada por la NASA. Ya contamos con procesos físico-químicos más eficientes para generarlo. La tecnología existe y los científicos saben cómo usarla. Incluso si la NASA dejara de enviar robots rovers generadores de oxígeno a Marte, la situación en la Tierra seguiría siendo la misma. Entonces, ¿qué es lo que está fallando?

            Para un óptimo desarrollo de la sociedad y de la especie humana es vital visibilizar y posicionar a todas las áreas de la ciencia por igual. En este caso, el desarrollo de las ciencias espaciales contribuye al conocimiento y al éxito de nuestra supervivencia como especie. Dejar de invertir en una rama de la ciencia para darle más atención a otra aumenta la probabilidad de que crisis futuras nos vuelvan a encontrar desprevenidos.

            Estamos fallando en un paso clave: generar políticas públicas de inversión para una distribución masiva y equitativa de los beneficios de todas las disciplinas. No es culpa de la ciencia que el efecto invernadero esté derritiendo el hielo de los polos terrestres, ni es culpa de la NASA que no se utilicen adecuadamente los recursos científicos tan efectivos que ya tenemos en el mundo y en el país para resolver nuestras crisis. Definitivamente, el problema no es la ciencia: es la manera cómo la gestionamos. Tal vez debemos reformular los cuestionamientos de “¿por qué oxigenan a otro planeta y no al nuestro?” a “¿cómo podríamos oxigenar el Perú?”

            Un avance científico en otro planeta no significa que hemos dejado a la Tierra de lado, todo lo contrario: nos demuestra que si somos capaces de lograr grandes cosas a 55 millones de kilómetros de distancia, con mayor razón tenemos todas las capacidades de hacerlas en nuestro planeta, en nuestro país y en nuestra ciudad. A fin de cuentas, la ciencia se hace aquí, en la Tierra, por los seres humanos. Y así como la estamos usando para empezar a explorar nuestro universo, también la podemos usar para resolver las crisis que vivimos como especie. Por tanto, con este nuevo avance espacial la ciencia no se ha ido a Marte. La ciencia siempre se priorizará en el planeta Tierra mientras que nosotros, como especie humana y en pos de nuestra supervivencia, le demos la atención e importancia que merece.

2 Comentarios

  1. ELÍAS VÁSQUEZ DÍAZ

    buen artículo. Simplemente y como en todo, es cuestión de PRIORIDADES y de voluntad política de los Estados.

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  2. BERTHA

    Mil Gracias Investigadora, por ampliar mi conocimiento. Para compartir con mi familia y amigos. Que DIOS los bendiga. Att Bertha García. Colombia.

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