Vacunas con tarjeta de débito


Una metáfora para entender a las vacunas con ARN que se repartirán en el país.


Saber un poquito de biología es estar constantemente asombrado y confundido porque nuestro cuerpo es una locura. Es complicado y simple. Es exacto e imperfecto. Es interesante y desconocido. Pero saber un poquito de biología también es útil, no solo para protegernos de los virus, sino también de las noticias falsas. Por ejemplo, para desmentir que las vacunas de Moderna y Pfizer van a modificar nuestro ADN porque usan ARN mensajero.

           Empecemos por entender qué es el ARN.

           Imaginemos que cada célula de nuestro cuerpo es como un banco donde guardamos nuestros bienes más preciados. Para una célula, lo más preciado es la información genética que le dice de qué color es nuestro pelo o cómo se crean nuevas proteínas, entre otras funciones vitales. Sin embargo, no todas las partes de un banco son igual de seguras: no podemos dejar nuestros billetes en la ventanilla o en el estacionamiento, tenemos que asegurarnos de que se guarden en la caja fuerte. De la misma forma funcionan nuestras células: la información genética que se guarda en el ADN no puede estar flotando por ahí al alcance de cualquier patógeno, tiene que estar en el lugar más seguro, que es el núcleo. Como el ADN también es vulnerable a los cambios físicos y químicos, se tiene que guardar en forma de una doble hélice que es una estructura estable. 

           Nuestra plata puede estar en la bóveda del banco, pero ahí adentro no ocurren las transacciones. Necesitamos mantener nuestra plata segura y, al mismo tiempo, poder usarla. ¡Necesitamos una tarjeta! El ARN es esa tarjeta, porque nos permite mantener la información genética segura en el núcleo en forma de ADN y, al mismo tiempo, tener una versión accesible para crear las proteínas en el citoplasma. 

           Pero a nuestra célula no le conviene que el ARN esté siempre accesible, porque sería como dejar la bóveda abierta, con la tarjeta y su clave a vista de todos. Lo que necesita es que el ARN esté disponible el tiempo suficiente para producir las proteínas y que luego se desintegre. Cuando vamos al supermercado y usamos nuestra tarjeta queremos que funcione para pagar, pero no la destruimos después de cada compra, solo necesitamos que deje de funcionar. Pero en el caso de destruir nuestra tarjeta, la plata de la bóveda sigue estando a salvo. Lo mismo pasa en nuestra célula: esta destruye el ARN porque tiene el ADN encerrado en el núcleo que guarda la información original. 

           El ADN usa un lenguaje que tiene cuatro letras y que se guarda en forma de doble hélice. Este mensaje es un poco difícil de leer para la célula y por eso lo “transcribe” a un mensaje más accesible que es el ARN. Esto es como cuando pasamos una nota a mano a la computadora: es el mismo mensaje, pero un poco más fácil de leer. El ARN contiene las instrucciones para generar las proteínas y se encuentra fuera del núcleo, pero sigue estando escrito solo con cuatro letras, por lo que no es suficiente para crear todas las proteínas que necesita la célula. 

           Por ejemplo, si nuestro abecedario tuviera cuatro letras como lo tiene el ARN, solo podríamos escribir un número limitado de palabras y éstas solo darían un número limitado de oraciones y nunca podríamos escribir un libro. Si la célula solo tuviera el lenguaje del ADN-ARN para formar las proteínas, sus posibilidades serían así de limitadas. Por eso la célula usa otro lenguaje, el de los aminoácidos, que tiene veinte “letras” en lugar de cuatro.

           Aquí reside la magia del código genético: en generar un sinfín de proteínas a partir de instrucciones escritas en un idioma que solo tiene cuatro letras. 

           Pasar de un lenguaje de cuatro letras a otro de veinte se llama “traducción”, porque las instrucciones del ARN mensajero se traducen en una cadena de aminoácidos que conforman las proteínas. Para conseguirlo, el ARN se une a un ribosoma. Este es el traductor que, por un lado, puede leer la cadena de letras y, por otro, forma la cadena de aminoácidos. Cada tres letras, el ribosoma agrega un nuevo aminoácido a la cadena. Por ejemplo, si el ARN mensajero dice AGGCUGAGG, el ribosoma lee AGG-CUG-AGG y forma una cadena de Arginina-Leucina-Arginina. Cada combinación de tres letras es específica para un aminoácido y cada secuencia de aminoácidos va a formar una proteína diferente. 

           Para entender por qué las vacunas de ARN no van a modificar nuestro ADN tenemos que volver a nuestra símil del banco. Recordemos que el núcleo de la célula sería la bóveda que protege al ADN. La tarjeta que usamos para pagar es el ARN. Y las proteínas son el dinero que usamos para hacer todo que queremos. Dentro de esta figura, las vacunas de ARN son como un mensaje de texto que el banco nos envía para hacer una transferencia online. Es un mensaje temporal que solo dura unos minutos, pero que te permite hacer una transferencia. Lo mismo pasa con las vacunas de Moderna y Pfizer, pues incluyen ARN mensajero que tiene las instrucciones para que produzcamos una partecita del virus que le enseñará a nuestro cuerpo a defendernos de este. Este mensaje no solo es temporal, sino que no contiene todo el virus, y ni siquiera un virus atenuado. 

           Este mensaje que traen las vacunas con ARN solo puede ser leído por el sistema inmune y las proteínas por un tiempo limitado. Las vacunas no tienen la clave para llegar al núcleo de la célula y tampoco hablan el lenguaje del ADN. En lo que sí parece que se traducen, al ver ciertas alarmas que circulan, es en el lenguaje de las fake news

12 comentarios

  1. zeta

    Recuerdo haber intentado entender cómo funcionaba cuando estaba postulando a la universidad… Buena idea compararlo con un banco!

    • Elizabeth Reyes

      Estos mensajes valen cada céntimo de la suscripción. Muchas gracias por la analogía Alejandra.

  2. Greta Manrique Gandolfo

    Queda clarísimo. Aprender un poco de biología nos permite además, comprender nuestro origen. Se cree que fue la primera “entidad viva en la Tierra”. ¡Una maravilla!

  3. SILVIA GAMEZ

    Muy buena comparación, así es mas fácil de entender

  4. Luis Jose Zapata Bobadilla

    Este articulo es tán importante que deberia ser libre.

  5. Pilar Cantella

    muy buena la metáfora de la tarjeta de débito y el ARN. Muy buena pedagogía para mi que no hice ni siquiera en el colegio este curso, tal vez recordaría algo!. Nunca se termina de aprender. Cada artículo tuyo aprendo mucho! Gracias!

  6. veronica alvarado

    Gracias Ale, como siempre digo, eres una capa. Gracias por tu forma de enseñarnos. Muy útil, como siempre.

  7. Haydith Del Aguila Valera

    Buena aprendí un montón

  8. Andrea

    Si tan solo todos los profesores que tenía en el curso de CTA y Biología sus clases serían así de fáciles y sencillos como lo haces tú Alejandra las cosas cambiarían.Muchas gracias por la buena explicación ✌

  9. Pamysar

    Genial y super easy para q mis chicos de 9no y 10mo lo entiendan, yo se los explico de otra manera como llaves de casa, es pero la metáfora del banco me parece genial!

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