Moderna vs. Pfizer en el ring


Las dos farmacéuticas buscan imponer sus patentes para la vacuna del Covid 


Cuando acudimos a vacunarnos contra el coronavirus no podíamos escoger con qué vacuna hacerlo, a menos que tuviéramos alguna contraindicación. El motivo era el limitado abastecimiento de las vacunas por grupo de edad. En esos momentos era común referirnos a las vacunas por similitudes. Por ejemplo, las vacunas de AstraZeneca eran similares a las de Sinopharm porque ambas utilizaban tecnologías tradicionales, y las vacunas de Pfizer y Moderna se asociaban al componente de ARN mensajero. Es precisamente debido a las similitudes entre las vacunas de ARN que la farmacéutica Moderna está demandando en Estados Unidos y Alemania a Pfizer-BioNTech por infringir patentes relacionadas a la vacuna del coronavirus. 

El ARN mensajero era una tecnología que nunca se había usado para vacunas, sin embargo antecedía a la pandemia del coronavirus. Tanto Pfizer-BioNTech como Moderna-NIH invirtieron años de investigación farmacéutica para desarrollar estas vacunas. Por ejemplo, Moderna ya había desarrollado una vacuna para otro coronavirus —en concreto para el MERS o Síndrome Respiratorio de Oriente Medio— y fue a partir de estos avances que pudieron desarrollar una vacuna para el SARS-CoV-2 de forma tan rápida. Fue durante el desarrollo de la vacuna contra el MERS que Moderna patentó dos avances en 2010 y 2016, que son ahora el centro de la demanda contra Pfizer-BioNTech. 

La primera patente que Moderna está exigiendo que se respete está relacionada al uso de nanopartículas lipídicas que usa la vacuna para poder introducir el ARN en nuestro cuerpo sin que produzca un efecto tóxico. La segunda se refiere a un cambio que se realizaba en los bloques que conformaban el ARN del virus que iba en la vacuna para que esta no fuera tóxica y pudiera evitar que el sistema inmune la destruyera antes de que se desarrollara la inmunidad. En concreto, este segundo avance no se le reconoce a Moderna, sino a los investigadores Drew Weissman y Katalin Karikó, quienes tienen una patente por el mismo seis años antes de la de Moderna. 

Llaman la atención las demandas por estas dos patentes porque en 2020 Moderna prometió no aplicar sus patentes en 92 países de bajo y mediano ingreso, donde las vacunas provienen de la Alianza Mundial para la Vacunación. Con esta medida, Moderna intenta reconocer que “copiar” sus vacunas es una necesidad para todos estos países y que acaparar conocimiento en medio de una pandemia es un acto del que no quiere participar. Sin embargo, esto no aplica para Estados Unidos y Alemania, donde Moderna ha impuesto la actual demanda haciendo hincapié en obtener una retribución económica por parte de Pfizer-BioNTech, que vendió muchas más vacunas que Moderna. El objetivo principal es proteger el potencial de sus patentes, ya que Moderna está buscando aplicar la tecnología del ARN en vacunas para el VIH, ciertos tipos de cáncer, etc. 

Lo particular de esta demanda es que ambas compañías sí llegaron a desarrollar vacunas para el coronavirus, por lo cual las ganancias de Pfizer-BioNTech son tangibles. En los meses anteriores, tanto Pfizer-BioNTech como Moderna ya habían sido demandadas por otras empresas farmacéuticas, incluyendo la empresa alemana Curevac, cuya vacuna de coronavirus no llegó a desarrollarse. En estas demandas pasadas, ninguna de las compañías había llegado a desarrollar una vacuna completa para el coronavirus, por lo cual los casos no llamaron tanto la atención. Lo que sí podemos rescatar es que cuando Moderna fue demandada por dos compañías, su respuesta fue que la demanda debía dirigirse al gobierno de Estados Unidos, ya que la vacuna fue co-creada con ellos. Además, adujeron a una ley de la Primera Guerra mundial donde se permitía usar libremente tecnologías patentadas por la escases de materiales. Será interesante ver si Pfizer-BioNTech cita la misma ley en su demanda de Moderna, o si también buscará incluir al gobierno de Estados Unidos por haber desarrollado la vacuna de Moderna en conjunto. Para agregar un giro más, el propio gobierno de Estados Unidos está en procesos legales con Moderna porque los investigadores del NIH no fueron correctamente reconocidos en las patentes que Moderna registró a pesar de haber sido coinventores.

Lo único seguro por el momento es que los reales ganadores de esta demanda serán los abogados especialistas en patentes biomédicas que representan a ambas farmacéuticas. Aunque Moderna indique que la demanda solo es efectiva en dos países de altos ingresos, son precisamente estos los que mueven el mercado farmacéutico. Cuando una farmacéutica no tiene ningún problema en liberar su patente para más de 90 países, pero abre la caja de pandora de las demandas en solo dos, reafirma la idea que el negocio de desarrollar vacunas y determinados medicamentos se rige por las enfermedades que afectan a solo una decena de países. Como anunció Moderna, la demanda busca preservar el potencial de sus patentes para futuras pandemias. Precisamente, las consecuencias de estas demandas farmacéuticas no serán vistas en esta pandemia, sino en la siguientes, donde las colaboraciones entre el sector público y el privado serán más reservadas, y donde las guerras de las patentes podrían empezar a darse antes de tener una vacuna funcionando, y no meses después, como ha ocurrido en este caso. 


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2 comentarios

  1. Lucho Amaya

    Mundo mundo mundo
    «¿Es el capitalismo el que nos así?… O porque somos así, creamos el capitalismo?… Si es lo primero, cambiemos el Capitalismo… Si, lo segundo, cambiemos nosotros »
    Gracias
    Saludos

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