¿Los hombres sufren violencia de género?


Otra forma de tratar la violencia hacia las mujeres


Cada día en el mundo 137 mujeres son asesinadas por miembros de su propia familia según ONU Mujeres. Esto suma un total anual aproximado de 50 mil víctimas mortales de lo que conocemos como violencia contra las mujeres, muchas de ellas asesinadas por su condición social de mujeres. El 25 de noviembre es el Día Internacional que nos recuerda eliminar este y cualquier acto de violencia basada en género que resulte en daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico hacia las mujeres, tanto en la vida pública como privada. 

Este día puede ser también una oportunidad para ampliar nuestra perspectiva sobre la violencia basada en género. ¿Se trata de un problema solo de mujeres? 

La violencia hacia la mujer es un tipo de violencia basada en género. Es común que ambos términos se usen de forma intercambiable aunque uno sea más amplio. La violencia basada en género, de acuerdo a ONU Mujeres, se refiere a la violencia contra una persona debido a su género y expectativas sobre su rol en la sociedad y la cultura

Aún estamos en una etapa de visibilización y sensibilización sobre la problemática centralidad de la violencia en la vida de las mujeres. Poco a poco se desnaturalizan comportamientos que devienen en violencia hacia este sector de la población. De acuerdo a las cifras de los últimos años, el camino parece muy largo: una de cada tres mujeres, a nivel mundial, ha sufrido violencia física o sexual, principalmente por parte de un compañero sentimental. 

Una de las reacciones ante la discusión pública sobre la violencia hacia la mujer ha sido un discurso que destaca la violencia hacia los hombres. Esta postura trata ambos tipos de violencia como incompatibles. En realidad, las construcciones de género son tan poderosas que pueden afectar tanto la vida de las mujeres como la de los hombres simultáneamente. 

De acuerdo a los datos globales, es indiscutible que los principales perpetradores de violencia hacia las mujeres son los hombres. Sabemos menos sobre las formas en que la violencia basada en género afecta a los hombres porque, dada su magnitud y gravedad, nos hemos concentrado en la violencia hacia las mujeres. Entonces, cabe preguntarnos si es pertinente incluir a los hombres no solo como perpetradores sino como víctimas de un mismo sistema.

El reto es el siguiente: si los hombres son los principales perpetradores de violencia hacia las mujeres, necesitamos que ellos también entiendan qué sucede, cuál es su rol y cómo pueden cambiar esta situación. La forma de abordar el tema como si se tratara de una batalla de sexos entre hombres y mujeres bloquea las vías de comunicación entre dos partes que deberían estar interesadas en erradicar esta violencia. Después de todo, los hombres representan la mitad de la población y también existen expectativas rígidas sobre su rol en la sociedad y la cultura. 

Las consecuencias son claramente diferentes en magnitud debido a la posición de subordinación y dominación que ocupan las mujeres. La construcción de género, precisamente, establece la equivalencia entre hombre como dominante y mujer como dominada (entre otras). Por otro lado, la masculinidad tradicional, el rol de proveedor y el de protector, pueden resultar opresivas para los hombres que no cumplen con tales expectativas. 

Tanto hombres como mujeres tenemos que reconocer el papel de la socialización de los varones con efectos como la represión emocional, el aislamiento y la idea de dominación. ¿Cabe la posibilidad de que algunos hombres estén dispuestos a mostrar afecto y conexión con las mujeres, niñas, niños y otros hombres?

No es simple traer a los hombres a esta discusión. De por sí, ya vivimos en un mundo centrado en la experiencia masculina. Eso explica el temor ante la posibilidad de desviar la atención, nuevamente, hacia los hombres. En ese sentido, será importante avanzar hacia el entendimiento de la violencia basada en género como un problema global con consecuencias específicas y diferenciadas entre hombres y mujeres. 

El 25 de noviembre, como ya se especificó, es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Para lograrla, es necesario que los hombres y niños se involucren en el proceso. 

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