Las AFP: criticarlo todo para que nada cambie

Hugo Ñopo
febrero 3, 2021


A más demora en cambios reales y radicales con las pensiones, más peligro de propuestas populistas.


Como idea de negocio, el sistema de las AFP es genial. Conecta inteligentemente dos mercados: el de trabajo y el financiero. El mercado de trabajo provee flujos importantes de dinero que se depositan por plazos largos y el mercado financiero provee rentabilidad para los depósitos de los trabajadores. Esto tendría el potencial de beneficiar a muchos. Algo debe estar funcionando muy mal para que este sistema esté tan desprestigiado.

           Lo primero que hay que reconocer es que ninguno de estos mercados que se intentan conectar funciona bien. Sobre el mercado de trabajo ya hemos comentado de sus limitaciones, y más de una vez. Es más, hemos hecho eco de la propuesta de desvincular las pensiones del trabajo. Sigo creyendo que este es un camino que se debería explorar.

           Sobre el mercado financiero no soy un experto, pero Pablo Secada sí lo es, y hace buen tiempo opina que tanto la regulación del sistema como el desempeño de las AFP son muy malas. La magia de la competencia perfecta no se materializa fácilmente en nuestro mercado. Además, hay algo sobre lo que sí puedo opinar como usuario: el descuento por AFP a los trabajadores formales es 13% del salario, pero el sistema financiero se queda con 3 de esos 13 puntos. ¡Casi la cuarta parte de lo confiscado! Es demasiado.

           A esto, sumémosle que los primeros jubilados no están gozando de las pensiones altas que en su momento se prometieron, que varios de los primeros deudos están teniendo problemas burocráticos inverosímiles, que hay afiliados con enfermedades terminales que están encontrándose con un sistema que se muestra insensible a sus necesidades, y una larga lista de reclamos. 

           El problema de las AFP no es nuevo, ni exclusivamente peruano. Andrés Velasco, el exministro de Hacienda y candidato presidencial en Chile, profesor en Harvard y LSE, tiene un claro diagnóstico: “Los sistemas de pensiones en general, y los de capitalización individual en especial, tienen un problema de confianza y de legitimidad gigantesco que no vamos a cambiar modificando algunos parámetros del sistema.” Por lo tanto, lo que se necesita es un cambio radical, pero esto no significa que haya que destruir para volver a construir.

           La semana pasada se hizo público el proyecto de ley de la comisión parlamentaria dirigida por Carmen Omonte, con algunas de las propuestas radicales de Velasco (Andrés, por si acaso) y organismos multilaterales. El proyecto tiene varios puntos que me parecen muy interesantes (pensión mínima para más gente, capitales semilla, ampliación de la competencia, solidaridad, una mirada integral a lo público y lo privado), pero ha dejado detalles sin definir. Esto pudo haber sido interpretado como una señal de prudencia y cautela (“que se decida técnicamente sobre la base de estimaciones y calibraciones que se discutan ampliamente”). Pero en esta tierra de la desconfianza se ha procesado de forma maniquea: “¡Cuidado con el estatismo!”

           Y en esto, el lobby de las AFP está jugando como lo sabe hacer: se ataca la propuesta levantando fantasmas para que no prospere y para que al final se mantenga el statu quo. Las encuestadoras por ellas contratadas colocan preguntas sesgadas o hacen muestreos dudosos, guiando la opinión. Ya hemos visto, más de una vez, cómo propuestas valiosas han terminado engavetadas. Con una visión cortoplacista, prorrogan lo jugoso que es tomarse la cuarta parte del dinero previsional de los trabajadores, pero esa estrategia no puede durar mucho más. Los peruanos estamos cansados y los políticos, para bien y para mal, lo saben.

           Alexandra Ames, de la Universidad del Pacifico, me adelantó un dato revelador. Ella está revisando los planes de gobierno de los candidatos en campaña. De los 17 con candidatura hábil a enero, 13 ponen el tema de pensiones en agenda. Algunos, incluso, ya recogen la propuesta de Santiago Levy de financiar las pensiones con impuestos generales y no con la nómina.

Valdría la pena discutir con mayor detalle el proyecto actual, ajustándolo y generando consensos. Esto es bien fácil de decir, pero muy difícil de hacer, porque se trata de un tema con demasiados detalles técnicos sofisticados. Nuestra tarea es informarnos con visiones diversas. Recomiendo, por ejemplo, las de Javier Olivera y Diego Macera.

           Cuando le pregunté a Carmen Omonte sobre el espíritu de su propuesta me dijo que “no es en absoluto estatista, abre la cancha a más gestores financieros. Lo que hace esta propuesta es abaratar los costos al afiliado al separar las funciones entre las acciones administrativas (afiliación, recaudación, etc.)  y las financieras”. 

           En el cierre de nuestra conversación, me dijo: ”Espero que los grandes empresarios financieros entiendan que esta es una gran oportunidad. Además, lo de las pensiones es una bomba de tiempo.” Yo creo que tiene razón. Mientras más demoremos en hacer cambios reales y radicales (es decir, de raíz), más espacio se generará para las propuestas populistas.

14 Comentarios

  1. Marco Antonio

    La competencia internacional con grandes administradores de los fondos que menciona el proyecto asusta a las afp pues sus fabulosos ROE caerán de bruces.

    Ojalá se incluya esta modificación en la nueva ley de ahorro previsional.

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    • Martín Vidalon

      El error es hacer cambios a espaldas o con muy poca transparencia de la ciudadanía, la opinión del autor es interesante pero no deja de ser una interpretación suya y yo tengo otra y ese es el problema, hay muchas grietas mucho espacio para lo bueno y lo malo.

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  2. Cecilia Blume

    el problema es el momento de la discusión en medio de una campaña y q las autoridades SBS, MEF y BCRP no hayan sido consultadas.

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    • Danny vidal

      El sistema de afp en una economia 70% informal se vuelve un sistema del que uno entra y sale segun consiga estar en planilla… el que las afp tengan mal desempeño y la regulacion para el retiro no sea eficiente si se puede resolver en este congreso… la mejor manera de hacerles saber a las afp que no nos sentimos bien con su servicio es abrir el mercado a que cada afiliado decida que hace con su dinero y que no este expropiado hasta los 55 años… ya el sistema se ha vuelto un oligopolio de bancos aseguradoras y afps que se prestan dinero entre ellas y compran canales de tv. La principal reforma es que si el sistema no funciona no siga y decidanos cada afiliado que hace con su dinero sin ningun límite de edad o de forma de contribucion

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    • Ricardo Tepe

      El Sistema de la AFP no es bueno sus cobros son abusivos pero el estado manejando dinero de la geste es peor sino preguntente a los amigos del Fonavi y la ONP que mueren sin ver 1 sol del estado.

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    • Carlos León

      Se puede ser solidario traspasando parte del ahorro individual? No es más solidario pagar tributos para que ello sea la base de la solidaridad? Cómo dice el autor, el tema no pone contento a nadie, pero debemos mirar a los que no están en el sistema y la forma de recaudar más tributos, antes de ser solidario o probablemente confiscatorio.

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  3. Carlos Osorio

    Mientras las AFP’s se lleven el 25% del monto, el afiliado siempre irá en pérdida. Más aún si la administradora nunca pierde, aún tenga una pésima gestión o exista periodos de bajo retorno de la inversión. El único perjudicado es el afiliado, obligado a aportar a un fondo de intereses mayúsculos, con directorios que pasan permanentemente entre puertas giratorias, que les permite normar y beneficiarse, al mismo tiempo.
    Antes de ejecutar cualquier cambio «radical», el afiliado debería tener la opción de disponer de su propio dinero, ya que puede correr el riesgo de perderlo, como en tantos otros casos en los que el estado termina desentendido de los problemas que origina.

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  4. Carlos Guillermo Morales Morante

    Creo que lo que dices, es bien cierto. El mérito, si cabe decirlo así, es que el Sistema Privado de Pensiones, permitió conectar el mercado financiero al mercado de trabajo. No voy a tocar el tema del mercado financiero, pero en lo que se refiere al segundo, no existe un mercado de trabajo, sino dos: el formal y el informal, dentro del que erróneamente se incluye al trabajo independiente, que es un mercado con características desiguales; no se puede regular de la misma forma el trabajo de profesionales independientes (abogados, médicos, ingenieros), con los trabajadores independientes propiamente dichos. En suma, mientras no se entienda esto, mal podremos regular en forma «técnica» el tema del sistema previsional; mucho menos, un Sistema Previsional Integral, como pretende este Congreso populista, y de salida.

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  5. zeta

    Recién lo leo pero estuvo muy interesante, he empezado a trabajar y afiliada a la AFP recién hace unos meses y sigo bastante confundida con estos términos, el día que me llegó el correo lo sentí bastante alarmista. Gracias por esta perspectiva 🙂

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  6. Luis

    Buen articulo, de hecho los más interesados en que la reforma de pensiones se prolongue son las Afps y todos los que tienen sus propios intereses. Esta reforma se debe realizar cuando antes, el cuento de esperar al nuevo congreso no garantiza nada puesto que podría ser peor que el actual.

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  7. Alberto Medina

    Lo mejor que ha hecho la Comisión presidida por la Sra Omonte, es evidenciar la baja tasa de reemplazo, con pensiones promedio sumamente bajas para los afiliados. Era algo que ya sabíamos hace más de una década quienes hemos trabajado en el tema previsional. Pero ahora se ha hecho público. Las propuestas necesitarán reformularse. Es muy difícil venderle a la gente administración estatal contra privada, a pesar de todos los problemas de esta última.

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  8. Benjamin

    Buen articulo Hugo, el tema de competitividad de las AFP’s es grave, como en muchos otros sectores es un oligopolio que deja poco espacio para ofrecer comisiones mas baratas por el manejo del dinero, haciendo comparaciones , los famosos fondos mutuos o portafolios administrados dependiendo de su composicion cobran dependiendo del tamaño .25% hasta por encima de 2% del valor de lo manejable, es decir si «pierden», si hacen peor su gestion que otros, solo en terminos absolutos no porcentuales. Hay otros costos encubiertos que no necesariamente se justifican con el 3/13 soles: alta morosidad y alto costo de gestion en la cobranza, mas aun cuando se trata de independientes que deben ser una parte muy pequeña de toda la masa dineraria. Sin embargo…si comparas lo desembolsado a distintas edades, versus lo hecho por el estado ,la brecha dineraria a favor de las AFP’s es evidente, …claro podria ser mucho mayor si se reduce ese 3 vs 13…en todo el mundo se esta postergando la edad de jubiliacion entre 5 + años por el simple hecho que los sistemas generalmente publicos, estan quebrados, o mal administrados. Y nosotros ? bueno si no podemos incorporar a jovenes desde los 18 a que contribuyan via un trabajo formal poca ayuda es esa falta de recursos para los que se estan jubilando, esa cadena es muy endeble…el ejercicio es ver desde que edad se debe aportar que monto para asegurar que a los 55, 65, 70? una persona se deba jubilar con un porcentaje importante de su ultimo sueldo? . La propuesta de financiar parte de estos recursos con otros impuestos , es buena, especialmente si estos no son regresivos sino progresivos, pero este tema es tecnico y quizas politico.requerimiento para poder invertir recursos de AFP’s en estas.

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  9. Gustavo Arista

    Una pregunta vive en mi mente desde hace tiempo. ¿Por qué es obligatorio aportar a una AFP? Tal vez no presté atención, pero en el trabajo solo se me dio a elegir entre las que están disponibles, no tengo la capacidad de no emplear ninguna. Estoy convencido de que con ese capital puedo generar mas rentabilidad que la afp, por mi cuenta. De la misma forma, no soporto que asuman una esperanza de mas de 100 años cuando no planeo vivir mas de 60. ¿Es posible retirarse de una AFP? ¿Existe algun mecanismo que, como consumidor, me permita no usar esos serivicios?

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Hugo Ñopo

Es investigador principal de Grade. Tiene formación en Economía, Ingeniería y Matemáticas. Funcionario y consultor en multilaterales (OIT, BID, Banco Mundial, PNUD, OECD, Unesco) y profesor en universidades del Perú y Estados Unidos. Sus investigaciones, publicadas en libros y revistas especializadas, cubren una amplitud de temas, incluyendo el fútbol.