El mea culpa de los psicólogos


«Fallamos y haremos esto para repararlo» (APA, 2021)


La APA (American Psychological Association) constituye el sistema de citado que las universidades recomiendan utilizar en los trabajos escritos y tesis de grado, y se ha consolidado como la fuente de reglas y normas para la redacción de textos académicos en varias disciplinas. Sin embargo, ahora quizás también nos inspire con un manual para resarcir el racismo sistémico. 

El 29 de octubre, el Consejo de Representantes de la Asociación Americana de Psicología pidió unas nada usuales «disculpas a las personas de color» por el rol de APA “en promover, perpetuar y fallar en contestar el racismo, la discriminación racial y las jerarquías humanas en los Estados Unidos”. Se trata de un acto inédito en un mundo acostumbrado a decir “we are so sorry” o “lo sentimos muchísimo”, para luego seguir con la vida rutinaria.

En otras palabras, una de las asociaciones académicas más importantes para la producción de conocimiento en el hemisferio occidental reconoció que sus acciones han sido cómplices del racismo sistémico, tanto de forma activa como pasiva. ¿Cómo llegaron a esa conclusión? Pues debido a un proceso de trabajo colaborativo y sostenido.

El primer paso fue identificar dónde habían fallado. El Centro Cummings para la Historia de la Psicología (CCHP) de la Universidad de Akron condujo para APA una revisión desde la institucionalización de la psicología, a fines de 1800, hasta hoy. Como resultado, trazaron una línea de tiempo con los hitos en los cuales tanto la psicología como la institución colaboraron con el racismo sistémico. La lista la conforman circunstancias en las que la Asociación alimentó la creencia de una jerarquía racial y, por tanto, la perpetuación de las desigualdades. 

La lista es larga. 

El documento, ordenado cronológicamente, intenta incluso cubrir aquellas situaciones en las que la APA y la Psicología pudieron decir algo pero optaron por desentenderse. Es difícil demostrar silencios y omisiones en la historia. Sin embargo, el CCHP y APA concluyeron que la Psicología ha sostenido y fallado al cuestionar investigaciones, prácticas y políticas enraizadas en la normatividad blanca que apoya la creencia continua en la superioridad blanca.

A quienes esta afirmación pueda sonarle exagerada, existe data reciente que demuestra la exclusión vigente incluso dentro de la propia institución. Al 2017, el 0.2% de miembros de la asociación eran nativos americanos, 1.7% eran hispanos; 2%, afroamericanos; y 0% nativos de las islas del Pacífico. El 60.1% de los miembros reportó ser blanco.

El mapeo de sus errores también implicó escuchar a las comunidades afectadas. Un grupo de trabajo de la APA recolectó comentarios públicos, condujo sesiones de escucha y realizó encuestas para construir estas disculpas. También convocaron a psicólogos especialistas en la influencia de esta disciplina en las relaciones raciales. 

“Estas disculpas debieron llegar antes”, indican los miembros de APA en su resolución de disculpas. Justamente, por eso no era suficiente un perdón verbal. 

Otra resolución, aprobada el mismo día, consigna una lista de acciones concretas para desmantelar el racismo sistémico. Son una serie de medidas que APA y la psicología estadounidense se comprometen a implementar para remediar sus acciones pasadas. Es un ejercicio necesario pero, según la propia Asociación, insuficiente. Con un tono esperanzador, nos anuncian que este es solo un paso en un proceso continuo.

Ante un episodio racista en el Perú, usualmente presenciamos disculpas con un estilo típico: “Pido perdón si es que he ofendido a alguien” o “a todos aquellos que puedan haberse sentido ofendidos, les hago llegar mis disculpas”. Como si la naturaleza de la ofensa fuera subjetiva, las personas acusadas de racismo o discriminación usan una retórica que vuelve a colocar la responsabilidad del daño precisamente en los sujetos discriminados. Entonces, se afianza la ficción de que depende de los afectados si un comentario les ofendió o hirió. 

Por eso es tan relevante —particularmente para los peruanos— que las instituciones expresen disculpas explícitas y reconozcan objetivamente su rol en la contribución al racismo sistémico. APA, esta vez, nos ha brindado lineamientos para disculparnos con compromiso. 

1 comentario

  1. Carmen Espinoza

    Buenísimo, muchas gracias, Sharun

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