Acaban las elecciones pero empiezan las alergias


Mitos y verdades sobre esos estornudos, mocos y lagrimeos


En los últimos meses, muchos hemos fusionado nuestros hogares con nuestras oficinas, colegios y universidades. Para algunos el teletrabajo significa mayor libertad de horarios y para otros es un aislamiento indeseable. Pero, inesperadamente, el teletrabajo también ha significado una liberación para quienes sufren de alergias.

Como yo no tengo ninguna alergia, no se me había ocurrido que las oficinas pudieran ser escenarios de sufrimiento para algunos. Mis amigos alérgicos me explican que estos lugares presentan dos inconvenientes. El primero es el ambiente en sí. Para algunas personas sensibles a los ácaros, las oficinas con alfombras que nunca se lavan, ventanas que no se pueden abrir y los aires acondicionados que nunca se mantienen, son los ambientes perfectos para activar sus alergias. Y, segundo, está el componente social que los empuja a tratar de silenciarlas. Muchas personas con alergias se disculpan por tenerlas y por interrumpir las reuniones con sus estornudos aunque no tengan manera de controlarlos. Y por si fuera poco, tienen que responder múltiples veces cosas como “sí… sé que parezco Rodolfo el Reno”. 

Por eso cuando el teletrabajo empezó a instaurarse como una solución que duraría varios meses, algunos decidieron no solo dejar de ir a la oficina, sino también dejar la ciudad. Así sucedió con un grupo de amigas mías, conocidas por sus alergias, que se mudaron fuera de Lima en los primeros meses de la pandemia: ellas no escapaban de los cielos nublados, ni del ruido, escaparon de Lima para encontrar un respiro.

Detalladamente me explican qué es lo que pasa con su cuerpo: primero empiezan a sentir una molestia en la nariz o en los ojos, poco a poco el picor aumenta y se siente como si pequeños bichitos estuvieran haciéndoles cosquillas. Pero estas no dan risa. Luego empiezan los estornudos, los mocos, las lágrimas, etc. La mayoría de mis amigas no necesita un epi-pen para detener sus alergias, pero tampoco pueden pretender que no están sintiendo nada.

Lo que ellas describen son herramientas que tiene nuestro cuerpo para deshacerse de los patógenos. Nosotros estamos expuestos a diferentes amenazas: virus, bacterias, picaduras de insectos, etc. Pero este constante estado de alerta también produce que, a veces, nuestro cuerpo confunda elementos inofensivos con reales amenazas. Los maníes, los mariscos o el polvo no nos causan ningún daño y no deberían activar nuestro sistema inmune. Sin embargo, para algunas personas sí lo hacen. Sus cuerpos  los identifican como patógenos y envían toda la maquinaria del sistema inmune para neutralizarlos y esta respuesta es la que causa los síntomas que asociamos con las alergias.

Podríamos decir que en el mundo hay igual cantidad de alergias que de alérgicos porque cada persona las presenta de una manera diferente. El motivo, la intensidad y la rapidez con la que se presentan los síntomas son propios de cada persona. Algunos son alérgicos a comidas, otros a los ácaros, a ciertos medicamentos o a picaduras de insectos. Les pregunto a mis amigas cuál es la peor de las alergias que ellas tienen y me responden al unísono:  “Ale, la peor es la alergia a la humedad en invierno”. 

Esta respuesta me causó mayor curiosidad. En mi mente, la humedad es un concepto abstracto, no un “alérgeno”.  Sin embargo, ellas también tienen razón. Su cuerpo responde a los hongos de la humedad que suelen aparecer en ambientes húmedos y poco ventilados, como baños, cocinas y armarios. Estos producen esporas que respiramos sin darnos cuenta. Probablemente mis amigas son alérgicas al moho, que es un tipo de este hongo, mas no a la humedad.

Mis amigas son expertas alérgicas, pero no son expertas en alergias, por lo que sus explicaciones no resolvían todas mis dudas. Contacté entonces a la doctora Marie Angelique Lazo Betteta, del Centro de Enfermedades Alérgicas Dr. Luis E. Betteta, para hacerle algunas preguntas al respecto. Ella me explica que no es en sí el invierno ni la humedad lo que causan las alergias de mis amigas, más bien son “los factores asociados al invierno, como lo son pasar más tiempo dentro de casa y en lugares menos ventilados. Para los pacientes sensibilizados a los ácaros de polvo, los síntomas suelen exacerbarse en esta época del año”. 

Una de mis amigas me cuenta que usualmente no deja de estornudar cuando tiene que limpiar su casa. En las primeras semanas de la pandemia su miedo a contagiarse del coronavirus la llevó  a limpiar usando mascarilla. “Ale, santo remedio: así dejemos de usar mascarillas, yo no vuelvo a limpiar sin una”. La Dra. Lazo Betteta confirma que el uso de la mascarilla “ha producido una disminución de síntomas en los pacientes que experimentan alergias respiratorias. Esto es más favorable para los pacientes sensibilizados a los hongos y al polen. Pero usualmente usamos la mascarilla afuera y no adentro de nuestras casas, que suelen ser los lugares donde las alergias se podrían agravar”. 

Escuchando a mis amigas y las explicaciones de la doctora, pienso que felizmente las alergias no se heredan porque, si fuera así, no podría comer cebiche como mi mamá. Pero en eso estoy equivocada. La Dra. Lazo Betteta me confirma que uno de los principales mitos es que las alergias no se heredan. Sin embargo, a la fecha ya se cuenta con diversos estudios que relacionan ciertas alergias con determinados genes. Como nos explica, las alergias sí tienen un componente hereditario, pero esto no significa que uno herede la misma alergia que sus papás, sino que uno tiene más probabilidad de desarrollar alergias a ciertos patógenos. El motivo es que las alergias son multifactoriales y se desarrollan tanto por componentes genéticos como ambientales. 

Pero los mitos no acaban ahí. En Atlanta, donde vivo, siempre escucho a las personas decir que consumen miel local para evitar las alergias al polen. Pero aunque la miel sea deliciosa, no cura las alergias al polen, ni el asma, ni otras alergias respiratorias. Felizmente, con un tratamiento adecuado los pacientes sí pueden disminuir los síntomas. Y aquí viene otro mito: siempre pensé que los inhaladores que usan las personas con alergias causaban dependencia. Sin embargo, esto no es cierto, puesto que existen inhaladores de dos tipos: de rescate y de mantenimiento. Estos últimos, que suelen ser usados con regularidad por las personas alérgicas, tienen una absorción baja en nuestro sistema y no causan dependencia, por lo cual también pueden ser recomendados para niños sin afectar su desarrollo.

Por último, una de mis amigas me dice que si bien mudarse fuera de Lima le ayudó con sus alergias, en las últimas semanas se le han exacerbado. Bromeando, le digo que es alergia a las elecciones, que yo también la tengo y que el resto del Perú también. Me responde, “puede ser, por eso ya no veo noticieros, solo leo la prensa de vez en cuando.” No le pregunté a la doctora por las elecciones, sin embargo, sí me aclaró que “el estrés puede exacerbar los cuadros alérgicos, tanto en las alergias de las vías respiratorias como en las de la piel”. 

Parafraseando al refrán, entre broma y broma, la alergia se asoma.

8 comentarios

  1. Paul Naiza

    Estimada Aeljandra, muy interesante el articulo.

  2. Alfonso Loayza

    Me gusto mucho tu columna, yo soy alérgico al polvo, ácaros, no estoy seguro. Pero cuando visito una ciudad donde hace más frio mi alergia se desvanece. Yo vivo en Tumbes, y aunque me encanta mi ciudad, es donde más sufro con mi alergía.

  3. Lucho Amaya

    EXCELENTE
    Instructivo, anecdótico, divertido.

    • Liliana

      Excelente artículo,me quedé enganchada de principio a fin. Sí !en estas últimas semanas en Lima ha regresado mi alergia q ya la extrañaba (mentira !) Después de todo el verano sin ella .
      Muchas gracias Ale.

  4. Indhira Fernández

    Me encanta lo digerible que puede ser tu información y cuando leo siento como si tu misma me estuvieras explicándolo jejej .

  5. Brigitte Santos

    Yo mayormente tengo alérgia en las mañanas, al despertar.
    Y cuando me preguntan a qué soy alérgica, siempre respondo que a la humedad. Pero ya vi que son más factores.
    Gracias, me gustó el artículo. C:

  6. Karina Cajas

    Que buen artículo! Ahora me queda más claro que no soy alérgica a la humedad , sino a lo que genera esta.

  7. Haydith Del Aguila Valera

    Gracias excelente articulo.
    Me trajo a la memoria lo que mi hijo me dice «eres alérgica a la vida»·
    Felicitaciones muy ilustrativo.

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