34 países en una gran mesa


Los enormes retos que trae la Cumbre de las Américas 


Alrededor de cada tres años, 34 jefes de Estado y de Gobierno de las Américas elegidos democráticamente se reúnen para discutir sobre políticas comunes. Este evento es conocido como la Cumbre de las Américas y se celebra desde 1994. En junio de este año tendrá lugar su novena edición en Los Ángeles, California, y las expectativas son más altas que de costumbre. 

La última edición fue en 2018, cuando le correspondió al Perú ser el país anfitrión. Aquel año el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, canceló su participación y su negativa levantó una serie de preguntas sobre la calidad de las relaciones entre EE. UU. y América Latina. Esta será la primera cumbre luego de ese suceso y Andres Oppenheimer ha afirmado que el actual presidente, Joseph Biden, tendrá que trabajar cuesta arriba para que esta cumbre no “se convierta en un fiasco”

Otras expectativas sobre la Cumbre provienen de la coyuntura: esta será la primera luego del brote de la pandemia por COVID-19. Las cumbres resultan en mandatos e iniciativas que los estados se comprometen a cumplir y este espacio será oportuno para que los gobiernos americanos afiancen sus esfuerzos internacionales hacia una agenda común postpandemia. Hasta el momento, las negociaciones internacionales relacionadas con la crisis sanitaria han mostrado ser un gran desafío en el que priman los intereses nacionales por encima de la cooperación. ¿Es posible que esta vez sea diferente? 

De acuerdo al gobierno estadounidense, el tema central de la IX Cumbre será “Construyendo un futuro sostenible, resiliente y equitativo”. Los ejes que organizarán la discusión son cinco: Salud y Resiliencia en las Américas, Nuestro Futuro Verde, Acelerando la Transición a la Energía Limpia, Transformación Digital, Gobernabilidad Democrática. 

Si bien los principales actores de esta reunión son los presidentes y primeros ministros, se contempla la participación de otros grupos. La sociedad civil organizada y otros actores sociales suelen hacer contribuciones al proceso, como las que fueron recogidas en este documento sobre la VIII Cumbre. Las organizaciones pueden asistir a las reuniones de la fase preparatoria del Proceso de Cumbres e incidir a través de la formulación de recomendaciones que se presentan a los países participantes. Con este fin existe incluso una Guía de Participación para las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). 

El proceso paralelo con las OSC abre otras expectativas en torno a la Cumbre. La intervención de la sociedad civil en un proceso intergubernamental de este calibre es importante para ambas partes. A través de ellas, los gobiernos pueden aterrizar sus políticas a las realidades diversas de las personas. Las organizaciones tienen la posibilidad de visibilizar sus problemáticas e, incluso, hallar aliados en otros países. Tres claros ejemplos de este tipo de alianzas son las redes internacionales de pueblos afrodescendientes, pueblos indígenas y el movimiento feminista en América. 

Con la sociedad civil incorporada a la discusión, los ejes temáticos toman nuevos matices. Si bien el eje Salud y Resiliencia sugiere la discusión sobre asuntos postpandemia, ¿acaso no es una oportunidad para trabajar en otros problemas de salud pública, como la salud sexual y reproductiva de las mujeres? Nuestro Futuro Verde alude a las acciones hacia la mitigación del cambio climático, pero sería la gran oportunidad de prestarle la importancia debida y urgente a las defensoras y defensores del medio ambiente cuyas vidas peligran en las zonas rurales. La Transformación Digital avanza aceleradamente, pero no para todos. ¿Cómo enfocarse en las brechas digitales que impiden el avance de la agenda en otros aspectos como la educación de las niñas y niños? 

La agenda de la IX Cumbre de las Américas es amplia. Aunque el tema central y sus ejes pretenden acotar las negociaciones, las expectativas sobre ella incluyen los temas coyunturales y aquellos de larga data para la región, como la gobernabilidad. Y todos los temas se beneficiarán al traer a la conversación la diversidad transversal de las sociedades en este lado del mundo. 

No quiero terminar estas líneas sin mencionar que para observar el cumplimiento de la agenda de la Cumbre existe el SISCA, Sistema de Seguimiento de las Cumbres de las Américas. En este enlace pueden hacer seguimiento a los informes que el Perú ha presentado en el proceso de cumbres hasta el año 2017.

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